CHARCO AZUL - CALI 

Compartir la vida del barrio

 

Los Misioneros Combonianos llevan realizando desde 2008 una experiencia de inserción pastoral en los barrios de Charco Azul y Sardi, en la ciudad de Cali. Varios sacerdotes y hermanos han contribuido al proceso de evangelización, animación misionera y promoción humana que se ha venido realizando desde la capilla María Madre del Buen Pastor.

P. Guillermo Chacón Rodríguez

 

Después de atender el Santuario de Nuestra Señora de Fátima en el barrio Granada durante más de 20 años y contribuir en la formación de laicos en su casa de retiro en el mismo lugar; la Delegación en Colombia de los Misioneros Combonianos, revisó en una asamblea el objetivo de su presencia en Cali a la luz del carisma misionero del Instituto y decidió entregar el Santuario a la arquidiócesis para hacer una experiencia de inserción y evangelización en una comunidad donde la mayoría de población fuera afrocolombiana. Así fue como se llegó a establecer la presencia comboniana en el barrio de Charco Azul.

El barrio

El barrio de Charco Azul se encuentra en la Comuna 13 del distrito de Aguablanca, en el suroeste de Cali. Fue fundado hace más 25 años por personas provenientes de la Costa Pacífica, que construyeron sus casas utilizando plástico, barro, esterillas, etc. Esos terrenos no contaban con los servicios básicos y sus pobladores debían cargar el agua desde el Lago y otros barrios cercanos. Cada familia construyó un alcantarillado provisional que consistía en adecuar unos tubos o latas de zinc para que las aguas desembocaran en los dos caños que rodeaban el sector.

Las familias del barrio se ganaban la vida por medio de la realización de labores domésticas, trabajos de construcción y ventas ambulantes. Los niños y jóvenes estudiaban en escuelas y colegios de barrios cercanos.

El proceso de desarrollo del barrio se inició a finales de los años 90s con la aparición de las juntas de acción comunal que comenzaron a gestionar proyectos por medio de ayudas políticas: construcción de algunas vías, mejora de las viviendas, servicios públicos de agua, energía y alcantarillado, etc.

También se inició entonces lado la construcción de la iglesia que en principio era una choza donde se congregaba toda la comunidad católica y los domingos un sacerdote iba a celebrar la Eucaristía para los católicos del barrio.

 

Proceso de evangelización

Durante estos últimos años han pasado por esa comunidad varios sacerdotes y hermanos quienes, con su ejemplo, oración y estilo de vida, han intentado hacer una experiencia de la presencia misericordiosa de Dios junto con la comunidad local. Los primeros combonianos en vivir entre los habitantes de Charco Azul fueron el P. Juan Martín Rodríguez, el hermano Luis Gil Dávila, y el P. Giulio Celadon; posteriormente llegaron el P. Gustavo Brito, el Hno. Gustavo Montoya, el P. Guillermo Chacón y el P. Miguel Tondi. Otros sacerdotes y hermanos han estado de paso por la comunidad, enriqueciendo el proceso de evangelización, animación misionera y promoción humana que se ha venido realizando.

Como misioneros, la presencia de los Combonianos en este proceso de evangelización ha sido provechosa, aunque con experiencias evangelizadoras bastante cortas por diversos motivos. A pesar del frecuente cambio de personal, ha ayudado el tener objetivos claros y apostar por establecer procesos de evangelización continuos en comunión con la Iglesia local, apoyados por laicos comprometidos de la pequeña comunidad, quienes se han ido formando y siendo participes de este proceso evangelizador.

Pastoral y formación de líderes

Actualmente, la comunidad comboniana de Charco Azul está compuesta por el Hermano Gustavo Montoya y el Padre Guillermo Chacón R. quienes, junto con los habitantes del barrio, buscan conocer y seguir al Dios de la vida que quiere nuestra realización personal y comunitaria. Aunque son conscientes de que falta mucho por hacer, los misioneros continúan intentando dar lo mejor de ellos mismos, haciendo suyas las palabras del Evangelio: “Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer.” (Lc 17,10).

El Hno. Gustavo visita el centro de las Hermanas de Teresa de Calcuta para ayudar en la atención a los enfermos. Y, una vez a la semana, participa en un grupo de oración. Además ayuda en el cuidado-limpieza de la capilla.

El P. Guillermo es el responsable de la pastoral en la capilla Maria madre del Buen Pastor. Se realiza una pastoral de acompañamiento de los grupos pastorales activos en la comunidad, además de un trabajo con las familias, las celebraciones sacramentales, etc. También se lleva adelante un proceso de semillero de pastoral Afro y el grupo de adultos de la Pastoral Afro. Se comenzó con el proceso del Sistema Integral de la Nueva Evangelización (SINE). Así mismo, se imparte catequesis de sacramentos para niños, jóvenes y adultos; se anima un proceso de pastoral juvenil –con la colaboración de María Enith Franco, una laica misionera comboniana–, la formación de monaguillos, el grupo de parejas y celebraciones eucarísticas diarias; además se proporciona una atención pastoral especial a ancianos y enfermos. Se cuenta con la colaboración de 7 catequistas: 5 habitantes del barrio y otros 2 que vienen de fuera.

De igual manera, se está acompañando a las pequeñas comunidades, con un esfuerzo significativo en la formación de líderes. La arquidiócesis tiene un programa para la creación de comunidades de base y formación de líderes; varios miembros de la comunidad han participado en los programas formativos arquidiocesanos.

Recientemente se ha visitado, a petición de los moradores, un barrio aledaño, Villa Lago, donde se necesita la presencia y el acompañamiento de la Iglesia.

En cuanto a la situación social, últimamente se percibe un clima tranquilo en la zona. En agosto del año pasado, un incendio destruyó más de 40 viviendas. Desde la comunidad comboniana se trató de conseguir ayuda para los damnificados con el apoyo de la pastoral social de la arquidiócesis. Llegó mucha ayuda en ropas y alimentos, que la comunidad distribuyó entre los afectados.

Los miembros de la comunidad comboniana en Charco Azul están agradecidos por la experiencia que el Señor les regala en este barrio y por la generosidad con que los habitantes del lugar están respondiendo a sus esfuerzos pastorales.

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