COLOMBIA

Boy scout y misionero comboniano

 

Al P. Endrias Shamena, joven misionero comboniano etíope, se le ilumina el rostro al hablar del Movimiento Scout. Junto con los Misioneros Combonianos, los Scouts han constituido uno de los pilares sobre los que ha fundamentado su vida de entrega a los demás. El lema “Scout, siempre listo para servir” refleja el espíritu con que el P. Endrias trata de vivir su vocación misionera allí donde es enviado.

Por P. Francisco Carrera


El vínculo del. P. Endrias con el Movimiento Scout viene de muy lejos. De niño y vivía con su mamá y sus hermanos –su papá había fallecido cuando él apenas tenía tres meses y no lo conoció- en  la pequeña aldea de Giddola, Etiopía. Fue a la escuela católica de una misión atendida por los Franciscanos. Un día, el párroco invitó a los jóvenes alumnos a formar parte de un grupo scout que él quería iniciar en la misión. A Endrias me interesó enseguida la idea y se unió a ese primer grupo. Fue una experiencia bonita, porque el movimiento los estimulaba a hacer el bien, a ayudar a los demás, a ser buenos estudiantes, etc.

Endrias fue creciendo en el grupo scout y cuando pasó a los estudios secundarios en 1999, el párroco lo envió a un encuentro mundial de los scouts (Jamboree) en Chile, representando a los miembros del movimiento de toda Etiopía. El encuentro duró cerca de tres meses y lo confirmó en su “vocación” scout al ver a jóvenes de tantos países unidos en un mismo ideal de servicio a los demás.

De los Scouts a los Combonianos

De vuelta en Etiopía, el joven Endrias continuó cada vez más envuelto en las reuniones y actividades de los grupos de Scouts que se iban creando a la sombra de la Iglesia. Con el tiempo, pasó a formar parte del liderazgo del movimiento en su país.

Por aquel tiempo, recuerda el misionero, “comencé a sentir en mi interior el deseo de hacer algo más, de servir con una entrega mayor a los demás. Frecuentemente me venía incluso la idea de ser sacerdote… Así que contacté a los Misioneros Combonianos. Ellos me aceptaron como candidato e  inicié mi preparación, primero en el postulantado en Etiopía y después en el noviciado en Uganda”.

 En 2008 lo enviaron a hacer los estudios de teología en Suráfrica y allí se reencontró con los Scouts. A veces participaba en las reuniones de los grupos que existían en la ciudad de Pietermaritzburg, donde residió durante cuatro años.

En 2012, Endrias retornó a Etiopía para hacer dos años de experiencia de misión antes de la ordenación sacerdotal.  Allí volvió a conectar con los Scouts y a envolverme en sus actividades siempre que las obligaciones de la misión se lo permitían. De hecho, el trabajo con los Scouts siempre le ha llenado de una gran satisfacción, especialmente por la posibilidad que da de contribuir a la formación humana y espiritual de niños y jóvenes. “El espíritu de servicio que inculca este movimiento es muy importante para la educación de las personas e inculcarles un estilo de vida muy sano”, señala el P. Endrias

Los Scouts tienen también tres “votos”, casi como los religiosos, que son: servir a Dios, amar al hermano/hermana como a sí mismo y amar a la naturaleza como a una madre. El símbolo de esos tres votos es la pañoleta que los scouts portan como un estandarte alrededor del cuello.

Otro valor importante del movimiento scout es que está abierto a todo el mundo, sin distinción de religión, raza, cultura, etc.

Misionero en Colombia

En 2015, el P. Endrias llegó Colombia y, tras un tiempo en Bogotá para el estudio del español, los superiores lo destinaron a Cali, a la comunidad que los Misioneros Combonianos tienen en Charco Azul. Allí inició su servicio misionera en la capilla del barrio, especialmente en actividades con los jóvenes.

Un día, el misionero fue al centro de Cali y, estando sentado en la plaza de Caicedo, vio a un grupo de jóvenes vestidos con el uniforme de los Scouts. Se acercó a ellos, los saludó y les dijo que él también era un hermano suyo, un scout de muchos años. Fue un encuentro muy emocionante y lo invitaron a participar en sus reuniones. La alegría de los jóvenes scouts fue todavía mayor cuando les dijo que era además un sacerdote misionero. Más adelante descubrió que solo en la ciudad de Cali hay unos 35 grupos scouts.

Desde ese día, siempre que puede asiste a las reuniones de los distintos grupos, les da algunas charlas cuando lo invitan a hacerlo y, en ocasiones, les celebra la Eucaristía. De hecho, la dirección scout de la ciudad lo nombró capellán del movimiento. En el pasado, en Cali tenían un sacerdote scout, pero murió hace unos años.

Los grupos scouts se reúnen cada semana y planifican actividades para llevar a cabo como movimiento: la limpieza de algún parque o bosque, la ayuda a algunas personas necesitadas, y cosas de este estilo.

En el futuro, al P. Endrias le gustaría crear también un grupo scout en Charco Azul, un barrio difícil pero lleno de posibilidades; piensa que podría ser una iniciativa beneficiosa para la formación de los jóvenes de la zona.

Jamboree en Guatapé

Del 24 al 28 del pasado mes de junio, el P. Endrias acompañó a los Scouts de Cali al Encuentro (Jamboree) de Culturas Scouts 2017, que tuvo lugar en Guatapé, Antioquia, municipio famoso, entre otras cosas por su enorme peñón.

El evento consistía en una concentración de Scouts de toda Colombia y también de otros países, como México, Argentina, Perú, etc. En total, acudieron unos 1.500miembros del movimiento, que se instalaron en un campamento a las afueras de Guatapé.

Los distintos grupos compartieron con los demás aspectos de su propia cultura y estilo de vida. También buscaban ayudarse mutuamente para avanzar en su objetivo de ser instrumentos de paz y reconciliación en los ambientes en que les ha tocado vivir.

“El encuentro –afirma el P. Endrias– buscaba fomentar el valor del servicio entre los jóvenes del movimiento para que después traten de vivirlo al máximo en sus familias y comunidades”.

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