DOMUND 2018

Mensaje del Papa Francisco

Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos

 

Queridos jóvenes, deseo reflexionar con vosotros sobre la misión que Jesús nos ha confiado. Dirigiéndome a vosotros lo hago también a todos los cristianos que viven en la Iglesia la aventura de su existencia como hijos de Dios. Lo que me impulsa a hablar a todos, dialogando con vosotros, es la certeza de que la fe cristiana permanece siempre joven cuando se abre a la misión que Cristo nos confía. «La misión refuerza la fe», escribía san Juan Pablo II (Carta enc. Redemptoris missio, 2), un Papa que tanto amaba a los jóvenes y que se dedicó mucho a ellos.

El Sínodo que celebraremos en Roma el próximo mes de octubre, mes misionero, nos ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús os quiere decir a los jóvenes y, a través de vosotros, a las comunidades cristianas.

La vida es una misión

Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes percibe cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. Conozco bien las luces y sombras del ser joven, y, si pienso en mi juventud y en mi familia, recuerdo lo intensa que era la esperanza en un futuro mejor. El hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra, nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia. Cada uno de nosotros está llamado a reflexionar sobre esta realidad: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273).

Os anunciamos a Jesucristo

La Iglesia, anunciando lo que ha recibido gratuitamente (cf. Mt 10,8; Hch 3,6), comparte con vosotros, jóvenes, el camino y la verdad que conducen al sentido de la existencia en esta tierra. Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, se ofrece a nuestra libertad y la mueve a buscar, descubrir y anunciar este sentido pleno y verdadero. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida. Os lo digo por experiencia: gracias a la fe he encontrado el fundamento de mis anhelos y la fuerza para realizarlos. He visto mucho sufrimiento, mucha pobreza, desfigurar el rostro de tantos hermanos y hermanas. Sin embargo, para quien está con Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más. Por amor al Evangelio, muchos hombres y mujeres, y muchos jóvenes, se han entregado generosamente a sí mismos, a veces hasta el martirio, al servicio de los hermanos. De la cruz de Jesús aprendemos la lógica divina del ofrecimiento de nosotros mismos (cf. 1 Co 1,17-25), como anuncio del Evangelio para la vida del mundo (cf. Jn 3,16). Estar inflamados por el amor de Cristo consume a quien arde y hace crecer, ilumina y vivifica a quien se ama (cf. 2 Co 5,14). Siguiendo el ejemplo de los santos, que nos descubren los amplios horizontes de Dios, os invito a preguntaros en todo momento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».

Transmitir la fe hasta los confines de la tierra

También vosotros, jóvenes, por el Bautismo sois miembros vivos de la Iglesia, y juntos tenemos la misión de llevar a todos el Evangelio. Vosotros estáis abriéndoos a la vida. Crecer en la gracia de la fe, que se nos transmite en los sacramentos de la Iglesia, nos sumerge en una corriente de multitud de generaciones de testigos, donde la sabiduría del que tiene experiencia se convierte en testimonio y aliento para quien se abre al futuro. Y la novedad de los jóvenes se convierte, a su vez, en apoyo y esperanza para quien está cerca de la meta de su camino. En la convivencia entre los hombres de distintas edades, la misión de la Iglesia construye puentes inter-generacionales, en los cuales la fe en Dios y el amor al prójimo constituyen factores de unión profunda.

Esta transmisión de la fe, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el “contagio” del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor. No se puede poner límites al amor: fuerte como la muerte es el amor (cf. Ct 8,6). Y esa expansión crea el encuentro, el testimonio, el anuncio; produce la participación en la caridad con todos los que están alejados de la fe y se muestran ante ella indiferentes, a veces opuestos y contrarios. Ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, “los confines de la tierra”, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados, desde la Pascua de Jesús, con la certeza de tener siempre con ellos a su Señor (cf. Mt 28,20; Hch 1,8). En esto consiste lo que llamamos missio ad gentes. La periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo es la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida. Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor.

Los confines de la tierra, queridos jóvenes, son para vosotros hoy muy relativos y siempre fácilmente “navegables”. El mundo digital, las redes sociales que nos invaden y traspasan, difuminan fronteras, borran límites y distancias, reducen las diferencias. Parece todo al alcance de la mano, todo tan cercano e inmediato. Sin embargo, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida. La misión hasta los confines de la tierra exige el don de sí en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra (cf. Lc 9,23-25). Me atrevería a decir que, para un joven que quiere seguir a Cristo, lo esencial es la búsqueda y la adhesión a la propia vocación.

Testimoniar el amor

Agradezco a todas las realidades eclesiales que os permiten encontrar personalmente a Cristo vivo en su Iglesia: las parroquias, asociaciones, movimientos, las comunidades religiosas, las distintas expresiones de servicio misionero. Muchos jóvenes encuentran en el voluntariado misionero una forma para servir a los “más pequeños” (cf. Mt 25,40), promoviendo la dignidad humana y testimoniando la alegría de amar y de ser cristianos. Estas experiencias eclesiales hacen que la formación de cada uno no sea solo una preparación para el propio éxito profesional, sino el desarrollo y el cuidado de un don del Señor para servir mejor a los demás. Estas formas loables de servicio misionero temporal son un comienzo fecundo y, en el discernimiento vocacional, pueden ayudaros a decidir el don total de vosotros mismos como misioneros…

FRANCISCUS

 

PRIMERAS CONCLUSIONES DEL V CONGRESO AMERICANO MISIONERO

EN SANTA CRUZ (BOLIVIA 2018)

 

Con el gran impulso misionero del Papa Francisco la Iglesia Católica en América ha celebrado su V Congreso Americano Misionero (V CAM) en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) del 10 al 14 de julio de 2018. Con el lema “América en Misión:

El Evangelio es alegría” se ha llevado a cabo esta asamblea extraordinaria en la que se espera fortalecer el sentido misionero de toda la Iglesia Católica y encontrar vías de renovación y de conversión misionera de la misma en América. La Comisión Teológica del mismo preparó los contenidos de este Congreso a lo largo de cinco años, durante los cuales se han celebrado dos Simposios Internacionales, en Puerto Rico (2015) y en Uruguay (2016) respectivamente, así como otros muchos Congresos nacionales misioneros en cada país o jurisdicción eclesiástica de todo el continente de América. De aquellos dos Simposios internacionales se han publicado sendos libros en torno a los ejes temáticos del Congreso, que han sido los siguientes: El Evangelio, la alegría, la comunión y la reconciliación, la misión y el profetismo.

  1. La realización del V CAM ha sido sin duda un momento de gracia para la Iglesia en América, a través del cual se puede avivar la misionariedad de toda la comunidad católica para hacerse presente en todas las realidades del mundo con la fuerza transformadora y con la alegría del Evangelio, que nos impulsa a trabajar abriendo vías de comunión y de reconciliación en los ámbitos sociales y políticos, interreligiosos y eclesiales. Con sentido misionero y evangelizador y con audacia profética, este Congreso va a fomentar a partir de ahora cambios en las actividades y en las estructuras eclesiales, de modo que esta Iglesia “en salida” responda con fidelidad a Dios en su misión abierta “Ad Gentes”, especialmente a los pobres y a los descartados, a los que no conocen ni a Cristo ni los valores que emanan del Evangelio de la Alegría.
  2. Siguiendo la orientación marcada por el Concilio Vaticano II, desde la Gaudium et Spes y con el decreto Ad Gentes, y la Conferencia de Aparecida del CELAM, la Iglesia se muestra esencialmente misionera cuando se abre a los desafíos del mundo contemporáneo para buscar las respuestas adecuadas desde el Evangelio y la Palabra de Dios. Somos conscientes de los grandes cambios rápidos y profundos que zarandean las culturas y las sociedades de esta época posmoderna, que, sometida y encandilada por las nuevas tecnologías, sigue sin resolver eficazmente problemas enquistados del hombre y del mundo. Entre estos retos nuestra Iglesia está preocupada especialmente por los siguientes grandes fenómenos de nuestro continente: La crisis de la familia con todos sus problemas derivados, el desprecio y la violencia contra la vida y la dignidad humana, la vulneración de los derechos humanos, el dominio económico de unos pocos que genera desempleo y pobreza, el panorama de injusticia y de falta de solidaridad que deja tras de sí el ser humano en la época del secularismo, la necesidad de cuidar a la Hermana Madre Tierra, la preocupante situación de desigualdad y de violencia a que está sometida la mujer, las migraciones, la población indígena, los aspectos sombríos de la misma Iglesia, golpeada sobre todo por los escándalos de la pederastia, el descenso de las vocaciones sacerdotales, la modernidad débil y relativista así como la negatividad y la inmoralidad inherentes a dicha modernidad.
  3. La consideración de todos estos puntos con sus correspondientes orientaciones desde la fe cristiana han sido ampliamente tratados en las fases previas del Congreso, sobre todo, en los Simposios Internacionales y los Congresos nacionales misioneros ya mencionados. A partir de todos esos trabajos y publicaciones la Conferencia Episcopal de Bolivia y las Obras Misionales Pontificias elaboraron el Instrumentum Laboris del V CAM que ha servido de base para los trabajos de las comunidades cristianas católicas que viven su sentido misionero en toda América. El sondeo llevado a cabo en América recoge las aportaciones de los miembros activos de las iglesias con una muestra representativa de casi diez mil encuestas, con la cual se ha desarrollado una metodología de participación activa y plural de toda la Iglesia en los países de América.
  4. Partiendo de todos estos datos previos a este evento continental, el Congreso ha reunido todos los delegados de cada país. Una organización admirablemente eclesial dado acogida a todos ellos, que han sido hospedados en familias de todas las parroquias de Santa Cruz. El Congreso ha sido presidido por Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz, y dirigido por Mons. Eugenio Scarpellini, coordinador del mismo y director de las OMP Bolivia. Hemos vivido cinco días intensos de actividades diversas que han ocupado la atención de todos los participantes. Entre estos se encuentran S. E. el Cardenal Fernando Filoni, delegado especial del Papa Francisco para el V CAM, S. E. el Cardenal boliviano Toribio Ticona, Mons. Giovanni Pietro Dal Toso, Presidente Internacional de las OMP, la hermana Roberta Tremarelli, Secretaria General de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera, todas las delegaciones americanas de las Obras Misionales Pontificias, la Conferencia Episcopal de Bolivia en pleno, un gran número de Obispos de América y de otros países, sacerdotes, personal religioso y una multitud de laicos. En total 3177 participantes inscritos. Entre voluntarios acogedores de los misioneros y familias cruceñas que los han recibido en sus casas hay 3830 personas. Todo un despliegue enorme de ilusión y de servicio, de entrega y de alegría. Por la mañana se han celebrado seis sesiones. Además de la sesión de inauguración, ha habido cinco magnas ponencias sobre los temas del Congreso, y cada día por la tarde se han celebrado doce talleres, cuatro conversatorios y cinco subasambleas, en las que se han debatido las cuestiones planteadas por la mañana.
  5. Las brillantes, profundas e iluminadoras conferencias que han tenido lugar han sido las siguientes: La primera, “La alegría Apasionante del Evangelio”, a cargo de Mons. Guido Charbonneau (Honduras), la segunda, “Anunciar el Evangelio al mundo de hoy” a cargo de Mons. Santiago Silva (Chile), la tercera, “Discípulos testigos de la comunión y de la reconciliación” a cargo del P. Sergio Montes, S.J. (Bolivia), la cuarta, “Misión Profética de la Iglesia hoy” a cargo de Mons. Luis A. Castro (Colombia), y la quinta, “Misión Ad gentes en América y desde América”, por Mons. Vittorino Girardi (Costa Rica).

A continuación pasamos a exponer las principales conclusiones que emanan de toda esta rica reflexión que ha ocupado nuestra atención y nuestras actividades durante estos días. En las mismas recogemos sobre todo las propuestas de líneas de acción para la renovación misionera de la Iglesia en América.

PROPUESTAS DE CONVERSIÓN MISIONERA PARA LA IGLESIA EN AMERICA

Educar en la alegría del Resucitado y de las Bienaventuranzas

  1. Es preciso potenciar al máximo entre los servidores de la Palabra de Dios, el conocimiento y la profundización en el misterio central de la fe cristiana, que es el Misterio Pascual de la muerte y resurrección de Jesús y compartir sistemáticamente con nuestro Pueblo de Dios la preeminencia del mensaje de las Bienaventuranzas (IL 236-259), que constituyen la verdadera antología del Evangelio y que resumen la alegría de todo el mensaje cristiano y de los valores del Reino de Dios y su justicia, fomentando la opción preferencial por los pobres y la creación de espacios de atención a los que sufren y a los excluidos.

Salir a las periferias del mundo para ir al encuentro de los “otros”.

  1. Es preciso fomentar espacios de diálogo y de alegría en nuestras comunidades e ir a las periferias del dolor, de la marginación y de la pobreza. Crear medios, métodos e instrumentos para ir a los alejados de la fe y transmitirles la alegría del Evangelio con un corazón abierto a la universalidad, especialmente en medio del sufrimiento. Avivar el sentido Ad Gentes e ir con la alegría del Evangelio al encuentro de las culturas y de la cultura, de la diversidad cultural de nuestros pueblos y del crecimiento cultural de nuestras gentes, con una atención particular al mundo indígena, a los sectores de población de los inmigrantes, de todas las víctimas de la violencia y de la droga. Hacerse presente con los valores del Evangelio en los ambientes culturales y generadores de cultura, en las universidades e instituciones educativas, así como en los medios de comunicación y en las redes sociales de comunicación.

Fomentar el conocimiento de la Biblia y de los Evangelios

  1. Se propone promover el conocimiento de la Biblia y especialmente de los Evangelios como fuente de renovación cultural, de encuentro entre culturas y pueblos y como camino de paz entre las diversas religiones, y buscar un espacio público, abierto y plural desde el punto de vista teológico en la Universidad pública de los países de América (IL 267-270). Asimismo se propone crear escuelas interparroquiales misioneras para fomentar sistemáticamente el conocimiento y la difusión de la Biblia como Palabra viva y permanente de Dios que regenera la vida. También se deben instaurar catequesis bíblicas en los instersticios de las catequesis sacramentales.

Promover las Comunidades de vida Misionera

  1. Se propone promover y apoyar al máximo las Comunidades de Vida Misionera, desde las Comunidades Eclesiales de Base como desde otras formas de vida comunitaria eclesial y de movimientos eclesiales, como forma concreta de vivir la dimensión misionera de la Iglesia, inmersa en el mundo y en las realidades humanas, sociales y políticas con el método de la Revisión de Vida, con sus tres pasos fundamentales (Ver, Juzgar y Actuar), como instrumento de análisis y de transformación personal, eclesial y social desde la fuerza del Espíritu (IL 274).

Promover la comunión de bienes en la Iglesia y con los pobres

  1. Asimismo crear, fomentar y desarrollar la institución de Cáritas en todas las comunidades cristianas parroquiales y no parroquiales, con el fin de hacerse presente desde la práctica de la caridad y de todas las obras de misericordia de manera organizada y estructurada ante las necesidades materiales y sociales de nuestra población, especialmente entre los más pobres y necesitados, tanto de cerca como de lejos (IL 275). De este modo se desarrolla la estructura fundamental de la Iglesia para gestionar la comunión de bienes en la Iglesia y con los más pobres y necesitados. Y concretamente se debe apoyar la propuesta emblemática de la institución de la Koinonía Eucarística con los Pobres, para compartir con ellos, con criterio evangélico y evangelizador y con el carácter universal de Ad Gentes, las aportaciones de cada Eucaristía. Promover la Reconciliación en todos los ámbitos de la vida
  2. En primer lugar hay que fomentar el sacramento del perdón y de la misericordia de Dios así como promover, cuidar y atender la Reconciliación en el ámbito familiar desde nuestras comunidades y parroquias (IL 280-289). Es urgente educar para la reflexión, la escucha, la valoración mutua, el respeto, la comunicación y el encuentro, el amor, el perdón, el olvido, la alegría sana, la felicidad compartida, la serenidad, la lucidez, la armonía. Asimismo hay que promover el diálogo entre las religiones orientado a la Reconciliación y la Iglesia debe ayudar a que todos los actores sociales y políticos participen activamente en los procesos de reconciliación. Sobre todo, se debe consolidar la opción por los pobres como vía de Reconciliación, y, no en último lugar, la reconciliación ecológica en favor de la creación de Dios, cuidando con responsabilidad nuestra Casa Común, la “Hermana, Madre Tierra” (IL 280-289).

Fomentar la conciencia de la misión profética y liberadora en todos los ámbitos sociales

  1. Hay que despertar y alimentar la conciencia de la misionariedad de la Iglesia, cultivando la dinámica vocacional de la Iglesia y de sus miembros en el servicio al mundo entero. Asimismo hay que elaborar desde conferencias episcopales un proyecto misionero, que debe impregnar los planes pastorales y renovar nuestras estructuras de evangelización, haciéndonos caminar hacia la misión Ad Gentes, especialmente orientada a todos los ámbitos donde no se conoce a Cristo o no se viven los valores del Evangelio, particularmente las comunidades indígenas y los sectores de población dedicados a la gestión económica, empresarial, social y política de nuestras sociedades. Y hay que hacer también un esfuerzo intenso de conexión con la vida real de la gente, asumiendo y promoviendo la Lectura Creyente de la Realidad como metodología excelente del diálogo con el mundo y de la comunicación del Evangelio, haciéndose presentes en los diversos ambientes con los medios adecuados y saliendo a las periferias existenciales y geográficas del mundo para ir al encuentro de los alejados (IL 290-95). Asimismo se apoya la creación del Observatorio Eclesial Americano de los Derechos Humanos con el objetivo de realizar informes de carácter profético acerca de las situaciones de exclusión, marginación, opresión, injusticia, corrupción y extorsión de los derechos humanos, sociales, políticos y económicos en todos los países de América.

La evangelización de la familia como clave cristiana de la transformación social y cultural

  1. Trabajar en un diseño específico de atención a la institución de la familia y a los problemas familiares desde la Iglesia. A imagen de la familia trinitaria y de la familia de Nazaret las familias cristianas deben ser comunidades domésticas de vida y de amor auténticamente cristiano. Para ello es preciso trabajar en el campo educativo y catequético en la formación de los jóvenes para que experimenten la vivencia madura del amor como entrega total al otro. Es necesario trabajar sistemáticamente en la atención eclesial desde las parroquias a los problemas de las parejas, antes, en y después del matrimonio. Es urgente consolidar el respeto a la dignidad de la persona en el marco familiar para que ningún miembro de la familia sea maltratado, particularmente las mujeres y los niños. Es también urgente educar en el respeto a la vida como un don de Dios desde el primer momento de la concepción hasta la muerte natural. Es apremiante asimismo educar a los jóvenes desde las familias y desde las parroquias en el sentido y en el valor cristiano de la sexualidad.

Potenciar una Iglesia misionera más ministerial y laical

  1. Potenciar el desarrollo de una “Iglesia en salida” que vaya rompiendo los moldes de una Iglesia demasiado Clerical y abra caminos firmes y decididos hacia una Iglesia más Ministerial y con participación laical que pone su mirada en Cristo y en los hermanos necesitados, desorientados y en los no creyentes. Potenciar una Iglesia en la que los laicos asuman su gran responsabilidad testimonial y misionera orientada desde la alegría del Evangelio al servicio a los otros, a los que sufren y a los pobres. En esta línea se apoya la propuesta también emblemática de la creación de un ministerio reconocido, laical y femenino, mediante el cual se reconoce a la mujer su extraordinario servicio a la evangelización como una realidad viva y se institucionaliza una participación estructurada en la misionariedad de la Iglesia de nuestro tiempo. Se había propuesto el nombre del “ginacolitado” puesto que el acolitado es un término eclesial vigente para un ministerio laical, pero eso queda como tema abierto a su estudio, análisis y profundización.

Promover y cuidar las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa

  1. Es preciso promover y cuidar las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa como formas de vida netamente evangelizadora y profética en el mundo actual. Para ello hay que elaborar proyectos de formación en los seminarios y en los institutos religiosos en los que la entrega misionera para vivir la radicalidad del envío de Cristo muerto y Resucitado sea presentada, cuidada y desarrollada con entusiasmo, con ilusión y con la inmensa alegría del Espíritu de las Bienaventuranzas.

Celebrar la fe y la religiosidad popular en clave misionera

  1. Hay que cuidar mucho todas las celebraciones de la Eucaristía, cumbre y fuente de nuestra vocación cristiana, y de los sacramentos, y prepararlas con esmero, extremar la acogida, potenciar los gestos y signos, cuidar el lenguaje, la homilía, los cantos, la música, las moniciones, de manera que conecten mejor con la sensibilidad, preocupaciones e inquietudes del hombre de hoy (IL 260-266).
    Especialmente hay que cuidar mucho más la preparación y celebración del sacramento del Perdón y de la reconciliación. Hay que atender con esmero los demás sacramentos, como el Bautismo, el Matrimonio, la Unción de los enfermos, sin descuidar la importancia enorme de los funerales. Asimismo se debe depurar y orientar según el Evangelio la rica religiosidad popular y la devoción a la Virgen María de nuestros pueblos.

 

COLOMBIA

Boy scout y misionero comboniano

 

Al P. Endrias Shamena, joven misionero comboniano etíope, se le ilumina el rostro al hablar del Movimiento Scout. Junto con los Misioneros Combonianos, los Scouts han constituido uno de los pilares sobre los que ha fundamentado su vida de entrega a los demás. El lema “Scout, siempre listo para servir” refleja el espíritu con que el P. Endrias trata de vivir su vocación misionera allí donde es enviado.

Por P. Francisco Carrera


El vínculo del. P. Endrias con el Movimiento Scout viene de muy lejos. De niño y vivía con su mamá y sus hermanos –su papá había fallecido cuando él apenas tenía tres meses y no lo conoció- en  la pequeña aldea de Giddola, Etiopía. Fue a la escuela católica de una misión atendida por los Franciscanos. Un día, el párroco invitó a los jóvenes alumnos a formar parte de un grupo scout que él quería iniciar en la misión. A Endrias me interesó enseguida la idea y se unió a ese primer grupo. Fue una experiencia bonita, porque el movimiento los estimulaba a hacer el bien, a ayudar a los demás, a ser buenos estudiantes, etc.

Endrias fue creciendo en el grupo scout y cuando pasó a los estudios secundarios en 1999, el párroco lo envió a un encuentro mundial de los scouts (Jamboree) en Chile, representando a los miembros del movimiento de toda Etiopía. El encuentro duró cerca de tres meses y lo confirmó en su “vocación” scout al ver a jóvenes de tantos países unidos en un mismo ideal de servicio a los demás.

De los Scouts a los Combonianos

De vuelta en Etiopía, el joven Endrias continuó cada vez más envuelto en las reuniones y actividades de los grupos de Scouts que se iban creando a la sombra de la Iglesia. Con el tiempo, pasó a formar parte del liderazgo del movimiento en su país.

Por aquel tiempo, recuerda el misionero, “comencé a sentir en mi interior el deseo de hacer algo más, de servir con una entrega mayor a los demás. Frecuentemente me venía incluso la idea de ser sacerdote… Así que contacté a los Misioneros Combonianos. Ellos me aceptaron como candidato e  inicié mi preparación, primero en el postulantado en Etiopía y después en el noviciado en Uganda”.

 En 2008 lo enviaron a hacer los estudios de teología en Suráfrica y allí se reencontró con los Scouts. A veces participaba en las reuniones de los grupos que existían en la ciudad de Pietermaritzburg, donde residió durante cuatro años.

En 2012, Endrias retornó a Etiopía para hacer dos años de experiencia de misión antes de la ordenación sacerdotal.  Allí volvió a conectar con los Scouts y a envolverme en sus actividades siempre que las obligaciones de la misión se lo permitían. De hecho, el trabajo con los Scouts siempre le ha llenado de una gran satisfacción, especialmente por la posibilidad que da de contribuir a la formación humana y espiritual de niños y jóvenes. “El espíritu de servicio que inculca este movimiento es muy importante para la educación de las personas e inculcarles un estilo de vida muy sano”, señala el P. Endrias

Los Scouts tienen también tres “votos”, casi como los religiosos, que son: servir a Dios, amar al hermano/hermana como a sí mismo y amar a la naturaleza como a una madre. El símbolo de esos tres votos es la pañoleta que los scouts portan como un estandarte alrededor del cuello.

Otro valor importante del movimiento scout es que está abierto a todo el mundo, sin distinción de religión, raza, cultura, etc.

Misionero en Colombia

En 2015, el P. Endrias llegó Colombia y, tras un tiempo en Bogotá para el estudio del español, los superiores lo destinaron a Cali, a la comunidad que los Misioneros Combonianos tienen en Charco Azul. Allí inició su servicio misionera en la capilla del barrio, especialmente en actividades con los jóvenes.

Un día, el misionero fue al centro de Cali y, estando sentado en la plaza de Caicedo, vio a un grupo de jóvenes vestidos con el uniforme de los Scouts. Se acercó a ellos, los saludó y les dijo que él también era un hermano suyo, un scout de muchos años. Fue un encuentro muy emocionante y lo invitaron a participar en sus reuniones. La alegría de los jóvenes scouts fue todavía mayor cuando les dijo que era además un sacerdote misionero. Más adelante descubrió que solo en la ciudad de Cali hay unos 35 grupos scouts.

Desde ese día, siempre que puede asiste a las reuniones de los distintos grupos, les da algunas charlas cuando lo invitan a hacerlo y, en ocasiones, les celebra la Eucaristía. De hecho, la dirección scout de la ciudad lo nombró capellán del movimiento. En el pasado, en Cali tenían un sacerdote scout, pero murió hace unos años.

Los grupos scouts se reúnen cada semana y planifican actividades para llevar a cabo como movimiento: la limpieza de algún parque o bosque, la ayuda a algunas personas necesitadas, y cosas de este estilo.

En el futuro, al P. Endrias le gustaría crear también un grupo scout en Charco Azul, un barrio difícil pero lleno de posibilidades; piensa que podría ser una iniciativa beneficiosa para la formación de los jóvenes de la zona.

Jamboree en Guatapé

Del 24 al 28 del pasado mes de junio, el P. Endrias acompañó a los Scouts de Cali al Encuentro (Jamboree) de Culturas Scouts 2017, que tuvo lugar en Guatapé, Antioquia, municipio famoso, entre otras cosas por su enorme peñón.

El evento consistía en una concentración de Scouts de toda Colombia y también de otros países, como México, Argentina, Perú, etc. En total, acudieron unos 1.500miembros del movimiento, que se instalaron en un campamento a las afueras de Guatapé.

Los distintos grupos compartieron con los demás aspectos de su propia cultura y estilo de vida. También buscaban ayudarse mutuamente para avanzar en su objetivo de ser instrumentos de paz y reconciliación en los ambientes en que les ha tocado vivir.

“El encuentro –afirma el P. Endrias– buscaba fomentar el valor del servicio entre los jóvenes del movimiento para que después traten de vivirlo al máximo en sus familias y comunidades”.


PERSONAJES BÍBLICOS
Por Eduardo de la Serna

 
Abraham, el padre

Uno de los personajes más importantes de toda la Biblia judía es Abraham. Allí lo encontramos más de 300 veces. Sería, por lo tanto, muy pretensioso presentarlo en detalle en tan poco espacio.

Digamos que, por un lado, lo encontramos en relatos donde se narra su vida o sus leyendas, y por otro lado se hace referencia a su importancia para el pueblo judío. Toda la gran etapa “pre-histórica” (Génesis 1-11) termina con su persona, donde va a comenzar propiamente la “historia”. En Gen 17,5 ocurre algo (frecuente en la Biblia): el hasta ahora llamado ‘Abrán’ pasará a llamarse ‘Abrahán’ (no encontramos “Abrahán” antes de 17,5 ni vuelve a encontrarse “Abrán” después). El cambio de nombre (que en la Biblia indica cambio o encargo de una misión) señala que será, en adelante, “padre de una muchedumbre de pueblos” (“Ab”, en hebreo es padre, y “hamôn” es multitud; de aquí relee el texto la misión del patriarca, aunque el nombre significa quizás otra cosa).

Los textos narrativos donde encontramos a Abraham son muy diversos y mezclados, por lo que no es fácil hacer una síntesis. Se nos dice que su familia era originaria de la zona de Babilonia (o al menos de la Mesopotamia; Gen 11,31; 12,5) y que con su familia deja la región para dirigirse a una nueva tierra. La promesa que Dios le dirige es que será padre de “multitud de pueblos” (17,4). Pero la mujer de Abrán, Sara (de la que ya hemos comentado) es estéril con lo que la descendencia es imposible. Ya sabemos que la esclava Agar le dará un hijo, Ismael, pero el verdadero hijo de la promesa será un hijo de la pareja: Isaac. Sin embargo, a la esterilidad de la mujer se suma la ancianidad de ambos, con lo que la imposibilidad se refuerza (18,10-12).

En el medio se entremezclan diversos relatos que, probablemente, remitan a tradiciones anteriores, como los engaños del “patriarca” para salvar su vida haciendo pasar a su hermosa mujer como su hermana para salvar su vida (12,10-20; 20,1-18). Vimos (al hablar de Sara) que probablemente Abraham y Sara vivieran separados ya que éste tiene varios hijos más en una nueva pareja en distinta región (25,1-2).

Finalmente, al morir, sus dos hijos queridos, Ismael e Isaac lo sepultan en Macpelá (Gen 25,9) donde luego, a pedido suyo, será también sepultado Jacob (a quien se le cambió el nombre por Israel, 49,30; 50,13).

Pero a pesar de lo negativo que señala de Abraham, la Biblia lo propone como uno de los más grandes personajes bíblicos. No sólo por ser el “padre” (“ab”) de todo el pueblo de Israel (Is 41,8), y de otros (Sir 44,19), sino también como modelo de creyente (“nuestro padre en la fe”; ver Sal 105,6). Su confianza en Dios no sólo lo lleva a dejar todo para ir en pos de una promesa, sino también a ser capaz de arriesgarla totalmente cuando Dios lo invita a ofrecer a su hijo único en sacrificio (es probable que en su origen el texto apunte a señalar el rechazo bíblico a los sacrificios humanos que eran habituales en el medio ambiente; 22,1-19; ver Dt 18,10; 2 Re 16,3; 21,6; 23,10). De hecho, Abraham se presenta, en la Biblia, como aquel que se mantiene fiel en el camino propuesto por Dios en su historia (1 Mac 2,52).

Por eso Dios se manifiesta como “el Dios de Abraham…” (Ex 3,6.15.16, etc; 1 Re 18,36) porque con él hizo una alianza (Ex 2,24; Lev 26,42; Núm 32,11; Dt 1,18, etc) y esta alianza implica un compromiso de Dios con su pueblo en la historia. Esto supone una bendición (Gen 12,3; Is 51,2; Dan 3,35). Por eso también es memoria de la tierra (Bar 2,34).

El Nuevo Testamento relativiza ser hijos de Abraham (Mt 3,9), aunque él ya está junto a Dios en su mesa (Mt 8,11). En Lucas se destaca de dos personas despreciadas que son “hijas de Abraham”, a fin de que se sepan insertas en la comunidad (13,16; 19,9) porque – como se remarca en Juan – los judíos se muestran como “hijos de Abraham” (8,33.37.39.40, etc).

San Pablo, que quiere mostrar que los no-judíos se incorporan al pueblo de Dios por el bautismo, los muestra como “hijos de Abraham” (Rom 4,1.12.16) porque los que creen – como Abraham – alcanzan la bendición (Gal 3,9).

Abraham es – entonces – modelo para los creyentes, para los que quieren seguir los caminos de Dios, para los que esperan obtener la tierra y para que los misioneros sepan que están llamados a incluir a todas y todos detrás de las huellas del patriarca.


 

Sara

 

En la literatura, por tanto, también en la Biblia, hay personajes que no se entienden ni conocen bien sino en relación a otros (Don Quijote y Sancho Panza, por ejemplo, se iluminan mutuamente). Por tanto, mirar a uno sin tener en cuenta al otro sería muy limitante. Esto es doblemente importante de tener en cuenta en los relatos donde hay una mirada patriarcal (es decir, desde “el patriarca”, varón, jefe) para la cual determinados personajes se presentan limitadamente en la medida en que “valen” para el personaje en cuestión. Tal es el caso de tres personajes que se implican mutuamente y todos ellos en función del patriarca Abraham. Nos referimos a Sara, Agar e Ismael. A ellos dedicaremos sendos trabajos, entonces. Pero preferentemente es importante que se iluminen mutuamente. Por otro lado, es interesante recordar que en muchos textos bíblicos hay más de una tradición que se integran, como es caso doble del momento en que, para evitar su propio maltrato, ante la belleza de Sara, Abraham le hace mentir afirmando que es su hermana (12,10-20; 20,1-18). Sin duda se trata de un mismo texto antiguo narrado con matices diferentes.

Sara es la mujer de Abraham, el padre de la promesa de que Dios se elegirá de él un pueblo. Pero hay un obstáculo aparentemente insoluble: Sara es estéril. ¿Cómo podría Dios darle una numerosa descendencia a Abraham si su mujer no puede engendrar? Pero Dios (o su mensajero, que es casi lo mismo) le repite cuatro veces que será padre (Gen 12,2; 15,4; 17,4; 18,10). Esto provoca por un lado la “risa” de Abraham (17,15-17), ¿cómo sería eso posible?, y más tarde, la “risa” de Sara (18,12) que lo escucha detrás de una cortina. La esterilidad (que para la mentalidad antigua era siempre de la mujer) era vista como una no-bendición, una vergüenza pública y las mujeres lloraban por ello o hacían lo imposible (promesas, como es el caso de Ana, 1 Sam 1,10-11), el tiempo soñado es aquel en el que no haya ni mujeres, ni ganado ni tierra estéril (Dt 7,14; 2 Re 2,19). Lo cierto es que Sara, ante su esterilidad, le entrega a Abraham su esclava Agar para que engendre (16,2) y – como había hecho Adán con Eva (3,6) – él la escucha (3,17) y la toma. Es decir, no deja que sea Dios el que da la respuesta, sino que se adelanta ella a encontrar la solución. Pero cuando Agar queda embarazada, Sara siente que la “mira” mal (ver 1 Sam 1,6) y se queja a Abraham quien la deja obrar. Sara la maltrata, de modo que la esclava huye al desierto (como primero Moisés, y luego Israel, huye de Egipto, Ex 2,15; 14,5). Por sugerencia de un enviado de Dios ella regresa con su ama y finalmente nace el hijo, Ismael (16,15).

En este contexto es que Dios reitera la promesa y ocurre la “risa” de Sara. Aquí tenemos dos elementos interesantes: por un lado, Dios les cambia el nombre a Abram por Abraham y a Saray por Sara (17,5.15). Para el mundo antiguo el nombre indica una misión con lo que Dios confirma la promesa cambiándoles a ambos el nombre. El otro elemento es que Dios reacciona a la “risa” de Sara (no a la de Abraham) pero le pregunta a él por qué se “ríe” ella. La mujer responde mintiendo: “no me he reído” (18,13-15). Finalmente nacerá el hijo de ambos, y su nombre será “Isaac” (21,3) que significa “él ríe”. Ante este nacimiento Sara afirma que "Dios me ha dado de qué reír; todo el que lo oiga reirá conmigo." (21,6). La “risa” que en un primer momento era de burla, se ha transformado en risa de alegría.

Pero no todo es paz en el hogar, y un día los dos niños están juntos y Sara ve al “hijo que Agar la egipcia había dado a Abraham, riendo con su hijo Isaac” (21,9) y nuevamente se queja ante el patriarca pidiéndole que la despida (como Dios despidió a la primera pareja del jardín de Edén; 3,24), algo a lo que él accede de mala gana (21,11). Parece que Sara no quiere que Ismael también “ría”, lo cual – a sus ojos – es algo que sólo corresponde (como la promesa) a Isaac.

Es poco lo que sabemos en adelante, pero nos encontramos con Abraham en Berseba (22,19), en cambio Sara está en Hebrón (23,2), Isaac no puede hacer duelo por su madre (24,67) mientras Abraham se casa con Queturá con la que tiene seis hijos (25,1-2). Todo indica que se han separado, pero Sara ya ha cumplido su misión de dar descendencia al “patriarca”. Por eso será “madre de reyes (el nombre “Sara” significa princesa, ver 17,16). Como se ve, Abraham parece estar en un rol superior, de mero garante del hogar, mientras que Sara ocupa un lugar de “ama de casa” de esa familia patriarcal donde ella maneja la casa y Abraham se lo permite. Para el texto, lo que importa es que la promesa se va desarrollando porque “Dios escribe derecho con renglones torcidos”, pero el clima en el hogar no parece el ideal.

 

Programa del viaje del papa Francisco en Colombia

Del 6 al 11 de septiembre 2017

 

Miércoles 6 de septiembre de 2017 ROMA-BOGOTÁ

11.00

Salida en avión desde el aeropuerto de Roma/Fiumicino hacia Bogotá

16.30

Llegada en el área militar (CATAM) del aeropuerto de Bogotá

 

Ceremonia de bienvenida

 Jueves 7 de septiembre de 2017 – BOGOTÁ

9.00

Encuentro con las autoridades en la Plaza de Armas de la Casa de Nariño

9.30

Visita de cortesía al Presidente en el Salón Protocolario de la Casa de Nariño

10.20

Visita a la Catedral

10.50

Bendición a los fieles desde el balcón del Palacio Cardenalicio

11.00

Encuentro con los obispos en el salón del Palacio Cardenalicio

15.00

Encuentro con el Comité directivo del CELAM en la Nunciatura Apostólica

16.30

Santa Misa en el Parque Simón Bolívar

 Viernes 8 de septiembre de 2017 – BOGOTÁ-VILLAVICENCIO-BOGOTÁ

7.50

Salida en avión desde el área militar (CATAM) del aeropuerto  de Bogotá hacia Villavicencio

8.30

Llegada a la Base Aérea de Apiay, en Villavicencio

9.30

Santa Misa en Catama

15.40

Gran encuentro de oración por la reconciliación nacional en el Parque Las Malocas

17.20

Parada en la Cruz de la reconciliación en el Parque de los Fundadores

18.00

Salida en avión hacia Bogotá

18.45

Llegada al área militar (CATAM) del aeropuerto  de Bogotá

 Sábado 9 de septiembre de 2017 – BOGOTÁ-MEDELLÍN-BOGOTÁ

8.20

Salida en avión desde el área militar (CATAM) del aeropuerto de Bogotá hacia Rionegro

9.10

Llegada a la Base Aérea de Rionegro

9.15

Traslado en helicóptero al aeropuerto de Medellín

10.15

Santa Misa en el aeropuerto Enrique Olaya Herrera de Medellín

15.00

Encuentro en el Hogar San José

16.00

Encuentro con sacerdotes, religiosos/as, consagrados/as, seminaristas y sus familias de procedencia en La Macarena

 

Traslado en helicóptero a la Base Aérea de Rionegro

17.30

Salida en avión hacia Bogotá

18.25

Llegada al área militar (CATAM) del aeropuerto de Bogotá

 Domingo 10 de septiembre de 2017 – BOGOTÁ-CARTAGENA-ROMA

8.30

Salida en avión hacia Cartagena de Indias

10.00

Llegada al aeropuerto de Cartagena de Indias

10.30

Bendición de la primera piedra de las casas para los sintecho y de la Obra Talitha Qum en la Plaza San Francisco de Asís

12.00

Ángelus en el atrio de San Pedro Claver

12.15

Visita a la Casa Santuario de San Pedro Claver

15.45

Traslado en helicóptero desde la Base Naval al área portuaria de Contecar

16.30

Santa Misa en el área portuaria de Contecar

18.30

Traslado en helicóptero al aeropuerto  de Cartagena

18.45

Ceremonia de despedida

19.00

Salida en avión hacia el aeropuerto de Roma/Ciampino

 

Lunes 11 de septiembre de 2017 – ROMA

12.40

Llegada al aeropuerto de Roma/Ciampino

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