Misioneros Combonianos - Colombia

PACTO COMBONIANO-COMPROMISO 2

Celebración y fiesta de la vida

Los Misioneros Combonianos en el continente americano, en profunda comunión con las intuiciones y compromisos del Sínodo de la Amazonia y el Pacto de las Catacumbas, durante el Concilio Vaticano II, prepararon a principios de 2020 un Pacto Comboniano para la Casa Común. Este mes estamos profundizando en el segundo punto de la Alianza, sobre la Inculturación de la Liturgia y la Espiritualidad.
La pandemia de coronavirus ha llegado, en estos tiempos de fragilidad e incertidumbre, para desafiar el estilo de vida de la humanidad y la misión de la Iglesia. Es aún más necesario avanzar en los compromisos de este Pacto, inspirado en el paradigma de la Ecología Integral. En el mes de junio tomamos el segundo punto del mismo Pacto: Celebrar la fe, caminando con el pueblo de Dios, en comunión con toda la creación, viviendo la dimensión cósmica de la celebración eucarística y avanzando en la inculturación de la liturgia y la espiritualidad.

a) Sección de Formación

¡Qué importante es la celebración! Es el lado visible de nuestra fe. Al celebrar, transmitimos y reforzamos la alegría de estar juntos, la esperanza de nuestra relación viva con Dios, el consuelo para los que están de luto, la intercesión y la unión con los que sufren.
Al celebrar, nos comprometemos a defender la vida; salimos de la celebración renovados, con el deseo y el compromiso de traducir nuestra fe en actitudes y obras.
Puede ser la Eucaristía, o la celebración de la Palabra: ¡la presencia de Dios nunca faltará!
Pero la celebración debe estar en fuerte armonía con la vida de nuestro pueblo: a veces participamos en liturgias que parecen hablar otros idiomas. Pocos lo entienden porque los gestos y símbolos no nos dicen nada, porque no dialogan con nuestra cultura.
Esto es aún más cierto cuando la cultura es muy diferente a la europea, en la que la Iglesia ha estructurado sus formas de expresar la fe.
El Sínodo de la Amazonia considera que "Dios se manifiesta, refleja algo de su inagotable belleza a través de un territorio, (...) una forma peculiar de sabiduría".
Pero también afirma que "la visión consumista del ser humano (...) tiende a homogeneizar las culturas" (Querida Amazona, 32-33).
Nuestra Iglesia debe superar la tentación de imponerse a las culturas sin dialogar con ellas, ni descubrir en ellas el misterio de Dios.

b) Sección de testimonios
1.- El Padre Josiah K'Okal es un misionero de la Consolata. Nació en Kenya, trabajó en Venezuela durante 22 años con el pueblo indígena Warao y ahora está en Roraima, siguiendo a los mismos indígenas, migrantes, en los refugios de Boa Vista.
"En estos contextos extranjeros, parece que el pueblo está más apegado a su propia cultura, y también a su idioma. Con más razón aún, tenemos que ayudarles a rezar en su propio idioma, para rescatar la polifonía amazónica!".
"La Iglesia", continúa el sacerdote keniano, "no sólo debe asumir el rostro, sino también el corazón, el pensamiento y el sentimiento del Amazonas".
El Padre K'Okal conoce profundamente la cultura Warao y ha contribuido a la traducción a su idioma del Rosario, el Evangelio del domingo y el rito bautismal.
Lea aquí la entrevista completa (link) con el Padre K'Okal.

2.-Testimonio y profundización del tema, por el P. Eleazar López, indio zapoteca - México (acceda a la entrevista aquí):
- intentos en Chiapas, etc., que deben ser alentados y reforzados (Anexo 1)
- fomentar un diálogo constructivo entre los pueblos indígenas y la institución eclesiástica (Anexo 2)

c) Sección Propuestas concretas
¿Qué podemos hacer?
Aparentemente, por nuestros hábitos, todo nos parece igual. De hecho, sin embargo, en cualquiera de nuestras comunidades de fe, en todos los territorios donde vivimos hay muchas diferencias. ¿Nuestra forma de celebrar presta atención a las diferencias y puede ser una expresión de ellas?
Podemos organizarnos para rezar en nuestras casas, grupos de calle e iglesias, prestando más atención a los símbolos, las historias de la gente, sus cantos e historias.
Podemos valorar, durante el tiempo litúrgico, la celebración de las diferencias que existen en nuestro país: indígenas, afro, campesinos, migrantes, pescadores...
Debemos repudiar cualquier expresión que se diga de la fe cristiana, pero que demonice y condene las diferencias y las culturas.