Misioneros Combonianos - Colombia

Paola Paola Andrea Velasco Urueña

MI EXPERIENCIA EN EL POSTULANTADO DE LAS MISIONERAS COMBONIANAS 

Quien iba a decir que conocería a la Familia Comboniana en un lugar tan alejado de mi hogar.
Me presento, mi nombre es Paola Velasco, soy Colombiana y conocí a la primera Hermana Misionera Comboniana, la hermana Mercedes Castillo, por casualidad en mi  búsqueda de una parroquia en Baltimore, Maryland que tuviese Eucaristía en español.
Dios me muestra que no debo preocuparme,que el miedo no debe perturbar mi corazón. Fue así, como después de llevar un acompañamiento vocacional en Richmond, Virginia, con la Hermana Mary Carmen Galicia, conocí a la hermana Josefina Calle provincial de los países  Colombia, Perú y Ecuador, también por “coincidencia”. Claramente el Señor teje nuestros caminos y lo que nosotros creemos casualidades son eventos que el ya tenía pensados para nosotros... Señor tu me sondeas y me conoces (Salmo 139).
La hermana Josefina y la hermana Silvia Perez (orientadora vocacional en Ecuador), me realizan una invitación para conocer la dinámica formativa del Noviciado en Quito... en mayo de 2019. Desde allí se da inicio a mi enamoramiento del pueblo Ecuatoriano y de la hermosa misión latente en la Provincia.
Después de unas semanas, retorné a Colombia con la esperanza de que formalizaran una posibilidad de apertura del postulantado en Esmeraldas, Ecuador para el año en curso. Mientras esperaba, continué con mi vida familiar y laboral. Soy Ingeniera Ambiental de profesión y me encontraba trabajando en una empresa enfocada en paneles solares y sistemas de seguridad; pero sin titubear cuando recibí la confirmación de que abrirían la opción de postulantado expuesta anteriormente, no dudé, en dar mi SI. Dí inicio a la recolección de los documentos requeridos y a lo más importante,  preparar oficialmente a mi familia para la visita de la hermana Silvia a nuestra casa en Bogotá, Colombia. Esto sucedió los primeros días del mes de agosto de 2019.
Viajo de nuevo a Ecuador el 30 de Agosto de 2019, con mucha alegría y expectativas en mi corazón. Preguntándome ¿como será esa transición entre ser Aspirante y Postulante Comboniana?...Pues ahora, debo confesar que aunque extraño profundamente a mi familia,  puedo decir con seguridad que esta, ha sido la decisión más clara y gozosa que he tomado en mis 29 años de vida. Y ahora, todo este sentimiento de nostalgia familiar que llevo en mi corazón se lo entrego a Dios cada vez que oro de forma personal y comunitaria.
En consecuencia, día tras día, como parte del proceso formativo, he realizado varias actividades, en casa y en la Universidad. En la Universidad Católica de Esmeraldas estoy tomando la clase “Jesús, en la Persona de Hoy”, tengo la fortuna de compartir con compañeros que cursan diferentes carreras como Diseño Gráfico y Tecnologías de la Información, quienes tienen otras visiones a nivel religioso. Allí, hemos desarrollado diferentes visitas pastorales en Esmeraldas, a lugares como: El Centro de rehabilitación de drogas, el Centro Infantil de niños huérfanos o en condiciones familiares vulnerables, el Asilo de Ancianos y un Centro de Resocialización Comunitaria para adolescentes.
Así mismo en casa, en el Santuario de la Divina Misericordia, como parte del proceso que se desenvuelve en plena libertad, también tomo clases en casa con mi Formadora la Hermana Gladys Primero, vivo con 4 hermanas muy bondadosas, con las que nos dividimos actividades realacionadas con los oficios de la casa, la parroquia y  organizamos la Catequesis de  preparación de niños, jóvenes y adultos para los sacramentos, hacemos visitas pastorales a nuestros vecinos enfermos, entre otras. Esta etapa de postulantado, viviendo con las hermanas es una grandiosa oportunidad para profundizar en mi FE Cristiana, madurar gradualmente mi personalidad y conocer más a profundidad el bello carisma de San Daniel Comboni... 
Por ahora, solo me resta compartirles  la petición central en mi oración, con la que dí inicio al postulantado el 30 de Octubre de 2019: “Señor, hazme tan pequeña como una semilla, para siempre ver tus bendiciones a pesar de las adversidades, ayúdame a escuchar con más atención tu voluntad en mi vida para estar dispuesta a servir con mucho amor a mis hermanos más pobres y abandonados” Amén.
Gracias por la atención prestada.
Seguimos en comunión a través de nuestra  oración. Dios los siga bendiciendo.
Les saluda con cariño,

Paola Andrea Velasco Urueña
Postulante Hermanas Misioneras Combonianas.
Esmeraldas, Ecuador.